• ¨El Alma del Agua¨


    Massaro EmotoMasaru Emoto, 
     se graduó en relaciones internacionales por la Universidad Municipal de Yokohama (Departamento de Ciencias y Humanidades).

    Su misión, mostrar al mundo de que el agua es “el alma del universo”, de que es conciencia líquida, de que la estructura molecular del agua registra las vibraciones de sonidos, de colores, de formas, de palabras, de emociones y de pensamientos. Según Emoto, el agua graba las intenciones de cada uno.

    Sus experimentos pretenden demostrar que una gota de agua se vivifica con un pensamiento hermoso.

    Así, si se la honrase con la actitud, ¿se podría salvar este planeta de agua y a uno mismo (agua en un 80%)? Es la buena nueva de Emoto: el agua es mensajera de Dios, y bastará con mostrarle gratitud y amor para que todo mejore.

    ¿Cómo llegó a formular esta hipótesis?

    Hace 25 años buscaba el modo de visualizar el poder sanador de los preparados homeopáticos que empleaba como terapeuta, cuya base es el agua.

    ¿Y lo logró?¨El Alma del Agua¨

    Sí, mediante los cristales de hielo del agua.

    ¿Qué demostró con esos cristales?

    Que el agua tiene memoria. Que registra las vibraciones de cualquier sustancia disuelta en ella. ¡Incluso si la disolución es infinitesimal y no detectamos en esa agua ni una sola molécula de dicha sustancia!

    Disolví una gota de aceite esencial de flor de cerezo en agua destilada. La congelé y luego la descongelé lentamente: fueron formándose cristales, visibles sólo al microscopio. Los fotografié y filmé. ¿Qué forma adoptaron esos cristales de agua?

    La de la flor del cerezo!

    Pudo ser una coincidencia?.

    Lo he repetido con otras flores: ¡la forma del cristal siempre replica la geometría de la flor!

    ¿Por qué?

    Se trata de una información profunda, vibracional, que persiste y resuena: el agua la capta y la registra, y al cristalizar se visibiliza, podemos contemplar su geometría.

    ¿ que experimento le impacto más?

    El del monje zen. Le entregué un frasco con agua de un lago contaminado que no cristalizaba armónicamente, generaba un cristal deforme y feo. El monje meditó y proyectó su beatitud sobre ese frasco de agua. Cuando cristalicé una gota al microscopio, ¡oh, desplegó un cristal muy hermoso!

    ¿Qué había sucedido?

    La intención del monje había modificado su estructura, confiriéndole armonía. Por tanto, a escala subatómica, el agua es capaz de captar y almacenar vibraciones de emociones y pensamientos.

    ¿Qué otros experimentos ha diseñado para demostrar esto?

    He tomado un frasco de agua destilada y la he expuesto a palabras insultantes, agresivas, violentas, maleducadas, groseras, malsonantes… Luego ha cristalizado muy mal, con cristales aberrantes.

    ¿Y si las palabras son dulces y amorosas?

    Forma bellísimos cristales. Los más despampanantes son hexagonales con soberbios despliegues fractales.

    ¿Qué palabras agradan más el agua?

    Gracias y amor.

    ¿Importa el idioma en que se le diga eso al agua?

    No. En cada idioma, la palabra gracias contiene la vibración natural de esa emoción, de la gratitud, de la intención agradecimensaje del aguada, de ese estado anímico humano. Por lo tanto, esa vibración originaria es lo que transmitimos y el agua recibe.

    Entonces, ¿es útil bendecir el agua, el vino, la sopa…?

    ¡Claro! Esos líquidos registran esa intención benévola y se cargan de benéficas vibraciones. Y un agua así vivificada será salutífera.

    ¿Se puede curar enfermedades con agua tratada con buenas vibraciones?

    Sí. Es la medicina del futuro.

    También he estudiado el efecto de la música y de las imágenes en el agua. Por eso sé que le disgustan la música heavy y la estridente. En cambio, le encantan la de Mozart y la clásica en general.

    ¿qué puedo hacer yo por el agua?

    Bebe cada mañana un vaso de agua bendecida por ti mismo, con tu gratitud y tu intención amorosa. Trata al agua con todo el cariño… porque eres tú mismo.