• Cuando el miedo me domina,

    cuando la ira se apodera de mi cuerpo,

    cuando el odio se convierte en mi compañero,

    busco el consejo femenino, porque este dolor es solo femenino.

    Y me dicen que el dolor femenino perece

    como todo lo femenino.

    Dahabo Ali Muse, Dolores femeninos(poema, 1998)

    Schermata-2015-11-20-alle-11.18 Sadia Abdi es una mujer culta, procedente de una familia muy respetada de Somalilandia. Estudió en Inglaterra y después volvió a las calles sin asfaltar y a los ajetreados mercados de su Hargeisa natal para reemprender una batalla que había sido su obsesión desde que tenía solo 14 años.

    En Somalilandia, cualquier ley tiene que ser aprobada también por el Ministerio de Asuntos Religiosos. “Por eso, a pesar de todo, la MGF no se considera un delito”, explica Sadia Abdi. Mientras que en el plano institucional el acuerdo sobre el carácter perjudicial de la infibulación es casi unánime, el problema más controvertido afecta a una forma de MGF menos severa: un pequeño corte en el clítoris denominadosunnah, igual que la segunda fuente de legislación islámica después del Corán. El imán Yousuf Abdi Hoore explica que esta práctica se basa en una tradición profética (hadith) según la cual, un día, Mahoma, al encontrarse con una mujer que estaba realizando una escisión a su hija, le dijo:

    “No exageres al cortar. Si no lo haces, su rostro será más luminoso y su esposo quedará cautivado”.

    A diferencia de otros países musulmanes, Somalilandia sigue la escuela jurídico-religiosa shafi’i, que considera que la tradición tiene la misma importancia que el Corán como conjunto de preceptos vinculantes. Este es el principal obstáculo para que en este país se apruebe una ley que prohíba cualquier forma de MGF. Las coaliciones de mujeres no están de acuerdo y no renuncian a exigir tolerancia cero para cualquier forma de ablación, incluida la sunnah.

     

    “Mi hija tiene cinco años y va a seguir intacta”, asegura Sadia Abdi. “No se perderá ni un día de colegio porque su menstruación la consuma de dolor. Podrá jugar y correr sin miedo a que los puntos se le puedan romper y se le abran. Jamás maldecirá haber nacido mujer”.

    Para que entendamos lo abrumadora que es la presión social en este país, Sadia rememora la trágica historia de una prima suya que se suicidó porque no se le había practicado la infibulación y en el colegio la llamaban kinterleeyi, un insulto dirigido a las “zorras” con clítoris.

    Gracias a la apacible testarudez de Sadia y a la implicación de ActionAid, actualmente en Somalilandia hay 53 coaliciones de mujeres que desafían al principal tabú.

     

    poverta_mondo

    Lucy Yepe Itore cree firmemente que solo fomentando que las familias den educación a sus hijas, su pueblo, los masai, logrará abandonar para siempre el dolor que causa la ablación. En sus funciones de subdirectora de la escuela de primaria de Il Bissil, una pequeña ciudad no lejos de Kajiado, hizo sitio en los dormitorios a las niñas que había salvado del emuatare y del matrimonio infantil forzoso. Y no pasa un día sin que los moran, los jóvenes guerreros masai, se presenten a las puertas de la escuela blandiendo palos y exigiendo que les devuelvan a sus niñas.

    “Me amenazan. He tenido que contratar guardias”, cuenta Lucy, una mujer madura de aspecto digno que no se atemoriza ante nada, echándose a reír.”

    Al igual que Faith Mpoke, Lucy recibe llamadas de emergencia de sus “espías” en los campamentos masai y siempre está preparada para salir en misión de salvamento durante la noche. “En otro centro de rescate acogimos a 130 niñas”, explica. “Desde entonces, algunas de ellas se han hecho enfermeras y una trabaja para una ONG internacional y viaja por todo el mundo. Estoy muy orgullosa de todas ellas”.

    Lucy desea el mismo futuro sobre todo a Sukuta e Irene, las dos niñas más frágiles de las que actualmente se alojan en la escuela de Il Bissil.

    Después de Egipto, Etiopía es el país del mundo con mayor número de mujeres “cortadas”: 23,8 millones, según datos de Unicef, es decir, el 74% de la población femenina. Pero en la región de Oromyia, que comprende también estas tierras bajas, la prevalencia asciende al 87,2%, mientras que en la región somalí del sudeste alcanza el 97,3%, y en la zona de Afar, en el noreste, el 91,6%. De los 66 grupos étnicos más importantes del país, 46 practican diferentes formas de mutilación genital femenina.

    El Código Penal, revisado en 2005, la prohíbe expresamente, pero los activistas de la sociedad civil sostienen que el Estado podría y debería hacer mucho más.

    También contra la creciente medicalización de la ablación que se viene observando en las áreas urbanas: según una encuesta de 2011, el personal sanitario de Adís Abeba ha realizado más del 20% de las intervenciones de MGF en niñas menores de 15 años contempladas en el estudio.

    Edna Adan Ismail ha sido pionera en la lucha contra la MGF en África. Comadrona y luego primera dama de Somalia, ministra de Somalilandia tras la declaración de independencia y funcionaria de la ONU, actualmente dirige en Hargeisa  un  hospital especializado en salud materno-infantil que lleva su nombre y que financió de su propio bolsillo.

    Edna Adan fue la primera mujer del Cuerno de África que denunció los daños físicos y psicológicos que provoca la infibulación. Lo hizo Edna_Adan_Ismail_with_graduate_nurses-600x381en la década de 1970, y hasta entonces nunca se había oído a una mujer hablar públicamente de genitales y de sexualidad. Cuando nos reunimos con ella en Hargeisa, esta enérgica y voluntariosa mujer de 78 años insiste en recordarnos que, hoy en día, la MGF ya no es solamente un problema africano.

    “Habéis sido capaces de llegar a la Luna,

    e incluso más allá”,

    decía Edna Anan a los occidentales, “pero no podéis ayudar a las mujeres de África y de los países en desarrollo a luchar contra las prácticas que las llevan a morir durante el embarazo y el parto. Por eso no veo una verdadera colaboración.

    Creo que la ayuda tiene que ser humana, no sensacionalista.

    Una campaña sincera que ayude a acabar con este problema”.

     

    Gracias por ser inconformista, valientes y constante.