• …Tal vez creas que eres responsable de lo que haces, pero no de lo que piensas. La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es sola­mente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos. No puedes separarte de la verdad “otorgándole” autonomía al comporta­miento.

    De nada sirve pensar que controlando los resultados de cual­quier pensamiento falso se pueda producir una curación. Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivo­cada. Esa es la razón por la que te sientes responsable de ello. Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo. No necesitas orien­tación alguna excepto a nivel mental. La corrección debe llevarse a cabo únicamente en el nivel en que es posible el cambio.

     

    Deshacer el miedo es tu responsabilidad.

    Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condo­nas pasivamente sus creaciones falsas.

    El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces.

    Tu mente se encuentra, por lo tanto, dividida y tu comportamiento inevitablemente se vuelve errático.

    Es posible alcanzar un estado en el que dejas que yo guíe tu mente sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, más ello requiere un grado de buena voluntad que tú aún no posees. El Espíritu Santo no puede pedirte que hagas más de lo que estás dispuesto a hacer. La fuerza para hacer lo que Él te pide procede de una firme resolución por tu parte. Hacer la Voluntad de Dios no produce ninguna tensión una vez que reconoces que Su Volun­tad es también la tuya. La lección en este caso es muy sencilla, aunque muy fácil de pasar por alto.Voy, por lo tanto, a repetirla, y te exhorto a que escuches atentamente. Sólo tu mente puede producir miedo. Hace eso cada vez que está en conflicto con res­pecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que quiere y lo que hace al res­pecto. Eso sólo puede corregirse aceptando un objetivo unificado.

    El primer paso correctivo para deshacer el error es darse cuen­ta, antes que nada, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo. Dite a ti mismo que de alguna manera tienes que haber decidido no amar, ya que de otro modo el miedo no habría podido hacer presa en ti. A partir de ahí, todo el proceso correc­tivo se reduce a una serie de pasos pragmáticos dentro del pro­ceso más amplio de aceptar que la Expiación es el remedio. 4Estos pasos pueden resumirse de la siguiente forma:

    Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es miedo.

    El miedo procede de una falta de amor.

    El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.

    El amor perfecto es la Expiación.

     

    Mientras te limites a reconocer únicamente la necesidad del remedio, seguirás teniendo miedo.Sin embargo, tan pronto como aceptes el remedio, habrás des-hecho el miedo. Así es como tiene lugar la verdadera curación.

    No obstante, si espe­ras librarte del miedo hay algunas cosas que debes comprender, y comprender plenamente. La mente es muy poderosa y jamás pierde su fuerza creativa. Nunca duerme. Está creando conti­nuamente. Es difícil reconocer la oleada de poder que resulta de la combinación de pensamiento y creencia, la cual puede literalmente mover montañas.

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    Tal vez creas que eres responsable de lo que haces

    Prefieres creer que tus pensamientos no pueden ejercer ninguna influencia real porque de hecho tienes miedo de ellos